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altDescubre el Llamado Divino

- Rev. Carlos Darío Peralta, MDiv. MTh.

 

Los Bautistas creemos en la experiencia individual de un llamamiento y en su confirmación por el cuerpo de Cristo. La iglesia presupone que todo llamamiento es genuino; sin embargo, cada testimonio de llamamiento debe ser confirmado por Dios, quien otorga a los llamados "dones y capacidades" apropiados para el ministerio.

 


 

Licencia y Ordenación al Santo Ministerio


Las Iglesias Bautistas reconoce diferentes tipos de ministerio. Uno es el ministro laico licenciado. Las personas con esta designación pueden a su vez estar en dos categorías.

 

a. La de aquellos/as que son llamadas a ministrar, pero no sienten el llamamiento a "una obra pública y oficial del ministerio" y no planean dedicar toda su vida al ministerio. Ellos no buscaran la Ordenación posteriormente al Santo Ministerio y sólo buscarán la renovación de dicha licencia periódicamente.


Todos los creyentes deben considerarse ministros de Cristo y buscar la voluntad de Dios respecto a oportunidades apropiadas de servicio. Cualquier miembro de la Iglesia de Bautista que se sienta llamado a servir estableciendo iglesias, o como pastor bi vocacional, maestro, evangelista laico, evangelista de canto laico, ministro de mayordomía, personal ministerial de una iglesia y/o algún otro ministerio especializado dentro de la iglesia, pero que en el presente no siente un llamamiento especial a ser pastor ordenado, puede seguir un curso de estudios que lo capacite para recibir un certificado de ministerio laico.  Un ministro laico es un miembro de una Iglesia Bautista a quien la junta de la iglesia local le ha otorgado un certificado de ministerio laico bajo la dirección del pastor, y cuando haya la oportunidad, demostrará, usará y desarrollará sus dones ministeriales.


En todo caso, es importante mencionar que la "Licencia ministerial" es otorgada por la iglesia local de la cual el candidato/a es miembro. Antes de otorgar este certificado o Licencia, la junta de la iglesia local deberá examinar al solicitante en lo que respecta a dones espirituales, efectividad y frutos, y cualidades de liderazgo. El certificado se le otorgará por un tiempo determinado - algunas iglesias lo otorgan por uno o dos años - y podrá ser renovado por la junta de la iglesia con previa recomendación del pastor.

 

b. La otra categoría es la del pastor/a ordenado/a, que es la persona con llamamiento permanente al Santo Ministerio. Puede ser pastor a tiempo completo o tiempo parcial. Para poder llegar a ser ministro ordenado/a, es necesario cumplir diferentes requisitos en dependencia de la denominación o el cuerpo colegiado para la ordenación.

 

 

Asegúrese de su Llamamiento al Ministerio

 

¡No es posible describir la importancia de la confirmación del llamamiento por parte de Dios! En tiempos difíciles su llamamiento le servirá como punto de apoyo.

 

Para ayudarlo a establecer confianza en su llamamiento, describa cómo lo ha experimentado hasta este punto; incluya la fecha -o período de tiempo- y la(s) experiencia(s) que lo guiaron -o crea que lo guiaron- a pensar en que Dios lo estaba llamando al ministerio cristiano.

 

¿Cuál es su respuesta al llamamiento de Dios? ¿Con quién lo ha discutido? ¿Qué se discutió en esa conversación?

 

Escriba las cualidades espirituales que piensa que posee. También anote las áreas en las que necesita crecer espiritualmente en relación con su llamamiento; no se preocupe si encuentra muchas. Sólo pídale a Dios que le ayude a mantenerlas presente a medida que usted madura. Ore regularmente acerca de esas áreas en las que requiere crecimiento a medida que se prepara para ministrar.

 

Descubra sus Dones y Capacidades

 

Periódicamente responda a las siguientes preguntas en cuanto a los dones y capacidades que usted cree poseer para el ministerio. En los meses y años desde la aceptación de su llamamiento, debe experimentar crecimiento en su capacidad de dar una respuesta positiva sincera a las siguientes preguntas:

 

¿He aprendido a orar?

¿Cuáles son las ordenanzas que Cristo nos dejó? ¿Y Cuáles las disciplinas espirituales?

¿Puedo expresar mis pensamientos con claridad a fin de enseñarles a otros?

¿Cuánto estoy dispuesto a servir a los pobres y a los enfermos?

¿Estoy dispuesto a tomar la cruz y morir a mí mismo y al mundo?

¿Cuán profunda es mi capacidad para sentir las cargas y heridas de otros?

¿Está aumentando en mí el amor ágape?

¿Estoy capacitado para guiar una comunidad de fe?

¿Puedo comunicar el mensaje cristiano persuasivamente y con integridad?

¿Puede la comunidad de fe tener plena confianza en mí?

¿Recibo bendición al leer y estudiar las Sagradas Escrituras?

¿Estoy aprendiendo las disciplinas para ser un competente intérprete de las Sagradas Escrituras?

¿Estoy dispuesto a ser instruido en las tradiciones e historia de la iglesia?

¿Estoy dispuesto a capacitarme a fin de poder presentar la fe cristiana de manera comprensible a una variedad de personas inteligentes contemporáneas?

¿Estoy dispuesto a aceptar las normas y reglamentos de gobierno de una Iglesia Bautista?

¿Demuestro en enseñanza y servicio público mis dones ministeriales?

¿Cómo responde la comunidad de fe a mis esfuerzos iniciales de ministrar? ¿De qué manera la iglesia local ha afirmado mi llamamiento al ministerio?

 

¿De qué manera pienso sostener económicamente a mi familia? ¿Quisiera ser sostenido a tiempo completo por parte de la iglesia o seguiré trabajando a tiempo parcial a fin de proveer para las necesidades del hogar?

 

Estas preguntas no son obstáculos que debe vencer antes de entrar en el ministerio. Más bien son áreas de responsabilidad que debe tomar en cuenta a lo largo de toda la carrera ministerial.

 

Es posible que no tenga la respuesta a alguna de las preguntas. Reúnase periódicamente con su pastor o mentor para poder estudiar estas preguntas juntos. Revíselas cada 6 ó 12 meses. Estas preguntas lo ayudarán a estar consciente de las áreas que necesitan atención para el bienestar de su ministerio y de la iglesia. Procure no repasar estas preguntas cuando esté extremadamente cansado o no se sienta bien. Las preguntas han sido diseñadas para ayudarle a descubrir lo mejor en usted y su verdadera identidad.

 

 

Descubra la Iglesia

La iglesia es el contexto primordial de ministerio. Aunque una parte significativa de su ministerio

no se lleve acabo en el mundo, su propósito será ganar a otras personas para Cristo e integrarlas en la vida de la iglesia. Por esa razón es extremadamente importante que entienda la naturaleza de la iglesia. Esta tarea involucra varias dimensiones. Cada iglesia, ya sea independiente o parte de una denominación, desarrolla una estructura para preservar y desarrollar la vida espiritual de sus miembros. Usted necesitará aprender las estructuras institucionales y políticas de la Iglesia Bautista. Estos son recursos importantes para su ministerio.

 

Pídale a su pastor o mentor que le recomiende lecturas sobre la perspectiva Bautista de la Iglesia local y su gobierno y las estructuras básicas que una congregación local utiliza para funcionar efectivamente para Cristo, incluyendo las responsabilidades del pastor y de la junta de la iglesia. Primero, usted necesita saber cómo servir bien como laico en una iglesia local antes de tener la oportunidad de servir en otras áreas de la estructura de la organización.

 

Más importante que entender las estructuras administrativas e institucionales de la iglesia, es su comprensión y aceptación de la visión de Dios para la iglesia. Si es o ha sido miembro de una iglesia saludable, ya ha experimentado algunos elementos claves de la visión de Dios para la iglesia. Deberá dar atención especial a la teología de la iglesia en su preparación para el ministerio. En este punto debe estar consciente de que la iglesia es una organización humana y una realidad teológica. El Nuevo Testamento y en especial la carta a los Efesios, ven la iglesia como una alternativa real a la existencia humana típica. La iglesia en 1 Pedro se describe como extranjeros residentes. Vivimos en este mundo, pero nuestra patria verdadera es el Reino de Dios.

 

El Ministerio y las Diferentes Áreas de Servicio

 

Las Iglesias Bautistas reconocen que Dios nos llama a servir de muchas maneras. El Ministerio Pastoral para el cual se busca ser licenciado incluye el ministerio de un pastor, un pastor asociado y/o un pastor ayudante, plantador de iglesia, o un líder que desea especializarse como ministro de educación cristiana, ministro de música, ministro de visitación o ministro de jóvenes. Puede tener un llamado a ministrar en cárceles y hospitales, o ser capellán de una fábrica secular o como evangelista.

 

Escriba uno o dos párrafos acerca de las áreas ministeriales que más le atraen. En cada caso permita que Dios lo dirija, y esté dispuesto a aceptar sugerencias de la iglesia en cuanto a la función ministerial que debe cumplir en las diferentes etapas de su preparación para el ministerio.

 

Certificación de su Llamamiento y Ministerio

 

La teología de la Iglesia Bautista recalca la importancia de que sus ministros estén propiamente relacionados con la iglesia. Usted ya ha comenzado ese proceso al hablar con su pastor, y al haber recibido esta Guía. Hable con su pastor acerca del mejor momento para expresar su interés en una licencia local a la junta de la iglesia. Asegúrese de registrar en su diario la fecha, lugar, iglesia, miembros de la junta presentes, y los comentarios que ellos compartan con usted durante la entrevista.

 

Cuando usted informe a su pastor que siente el llamado de Dios al ministerio cristiano, él le guiará en el proceso educativo y en los pasos de la candidatura que se requieren para el ministerio. Usted debe desarrollar una relación estrecha y madura con su pastor, de manera que él pueda aconsejarle directa y francamente acerca de cualesquiera áreas en las que surjan preguntas sobre su aptitud para el ministerio. De acuerdo a su edad, madurez, dones para el ministerio y trabajo en la iglesia local, su pastor decidirá cuándo es el momento adecuado para recomendarlo para la licencia de ministro local. Su pastor quizá dedique varios meses, o aun años, para observarlo y hacerle preguntas respecto a lo que usted entiende como su llamamiento. Tal vez le pida que busque también consejo y dirección de otros líderes espirituales, como parte del proceso para clarificar su sentido del llamado y la confianza de su pastor de que Dios realmente le ha llamado. Eso sí, no dejes apagar la llama del ministerio que Dios ha puesto en ti. Vive cada día la aventura de descubrir el llamado de Dios en ti.